Entre montañas, nubes, lluvia, y el azul del cielo

Este contraste maravilloso, es una constante sin igual; se puede divisar en los andes del Perú profundo.

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Entre montañas, nubes, lluvia, y el azul del cielo

Este contraste maravilloso, es una constante sin igual; se puede divisar en los andes del Perú profundo.

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miércoles, 1 de abril de 2020

El Árbol de la Quina

Este hermoso cuento recopilado del relatado de la gran escritora María Wiesse, en el libro “Cuentos Infantiles Peruanos”, de la selección, comentarios y notas de Sebastián Salazar Bondy. Lima 1958. Relato de como la tierra generosa de América daba al mundo un tesoro más precioso que el oro y todas sus minas, con el árbol de la Quina o Chinchona, el precioso árbol de la salud y de la vida.

EL ÁRBOL DE LA QUINA [1]
por María Wiesse

Había una vez, en una región muy cálida de América llamada Loja, un indio que se sentía muy enfermo.

Árbol de la Quina. Foto: Agronoticias Revista para el Desarrollo.

La cabeza le ardía, un frío intenso le helaba y le sacudía el cuerpo, y sus dientes chocaban el uno contra el otro. Ni las yerbas del curandero de la tribu, ni las palabras mágicas del hechicero habían podido curar al pobre indio. Envuelto en un grueso poncho se fue el hombre por el campo; casi no podía caminar, tales eran su malestar y su debilidad. Cerca de una acequia, bajo unos árboles de frondoso follaje, se sentó el indio. Tenía mucha sed y sacó agua del arroyo, allí donde crecía y mojaba sus raíces uno de esos árboles. El agua tenía un gusto muy amargo, pero tan grande era la sed del enfermo que tomó varias veces del áspero brebaje.

¿Qué virtudes maravillosas tenía aquella agua que calmó la fiebre del indio, le devolvió sus fuerzas, dio colores y lozanía a su rostro marchito y amarillento?
¿Por qué aquel remanso, donde caían trozos de la corteza del árbol que allí crecía, sanó con su amargo sabor al enfermo, que ya creía morirse? Nadie, en la región, podía curarse de aquellas fiebres que cada cierto tiempo se apoderaban de los que las habían sufrido una vez; él, Pedro de Leyva, con sólo tomar el agua, donde un árbol dejaba caer su corteza, estaba sano, robusto, vigoroso, libre de las terribles fiebres.

¿Sería un milagro del cielo? Pedro de Leyva había encontrado el árbol de la quina o de la cascarilla, uno de los más valiosos dones que la naturaleza ha hecho al hombre. El árbol de la quina era el árbol que crecía a la orilla del arroyo, donde el indio sació su sed; Pedro de Leyva había encontrado el maravilloso remedio que iba a sanar las tercianas, o fiebres palúdicas, y que, ni en el Viejo ni en el Nuevo Mundo, nadie podía curar.

El indio hizo conocer a otros indios de la región prodigiosa medicina. Apenas se sentían los indígenas atacados de las tercianas tomaban la corteza del árbol de la quina, diluida en agua.

Esto sucedía en el siglo diez y siete. Cayó enfermo, con las fiebres palúdicas, un sacerdote jesuita, muy querido de los indígenas. Ellos dieron al taita[2] la corteza que sanaba; así expresaban los pobres y humildes hijos de América su gratitud al europeo, que había sido buenos con ellos.

Ellos, los descendientes de una raza despojada, vencida y humillada, sabían querer y agradecer al blanco que les manifestaba cariño y bondad.

En el palacio del Virrey, en Lima, la Virreina estaba muy enferma. Las fiebres palúdicas se habían apoderado de la noble señora y el médico, D. Juan de la Vega, no sabía cómo detener el mal, que destruía el organismo de la Virreina. El Virrey, Conde de Chinchón, sentía inmensa pena; se moría su esposa, la hermosa y joven doña Francisca Henríquez de Ribera: se moría porque no había remedio para vencer su enfermedad.
Y pasaban los días; la fiebre no dejaba a la Virreina, consumiéndola poco a poco. En las iglesias, en los conventos, en los monasterios de la ciudad, se rogaba por la Condesa; se pedía a Dios que no la dejara morir.

Las noticias de la enfermedad de la Condesa de Chinchón llegaron hasta la lejana provincia de Loja, donde se había descubierto el árbol de la quina. Un jesuita trajo, entonces, apresuradamente a Lima, los preciosos polvos que curaban las tercianas, y los llevó al palacio donde agonizaba la Virreina. Después de tomar varias dosis de los polvos, sanó Doña Francisca Henriquez de Ribera. La corteza del árbol de la quina había vencido, una vez más, a las fiebres palúdicas.

La tierra generosa de América daba al mundo un tesoro más precioso que el oro de sus minas, y si España nos obsequió con el trigo, el olivo y la vid, nosotros se los devolvimos con el árbol de la salud y de la vida.


El árbol de la Quina: recurso emblemático del Perú. Foto: Biodiversifícate-t. Pronaturaleza.

La Quina: lugares en el Perú donde puede ubicarse. Foto: Agronoticias.

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[1] Del árbol de la quina o chinchona se extrae la quinina, medicamento destinado a la curación del paludismo y la terciana.
[2] Taita: Voz quechua. Significa padre.

Fuente:
“Cuentos Infantiles Peruanos”, de la selección, comentarios y notas de Sebastián Salazar Bondy. Lima 1958.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Tejidos Naturales

Los tejidos naturales del Valle Sagrado del Perú, el secreto para el empoderamiento de las mujeres.

"Antiguamente solo los hombres ganaban dinero y se sentían superiores a nosotras, nos humillaban, pero ahora nosotras podemos ganar igual que los hombres o a veces más", dice una de las tejedoras de la comunidad quechua de Umasbamba.

Por Luna Gomez.
Desde tiempos ancestrales, los tejidos elaborados por muchas comunidades andinas se han utilizado como vehículo de transmisión de hitos de la historia y de representación de elementos mitológicos. Algunas comunidades quechua del Valle Sagrado del Perú, han encontrado en la venta de sus tejidos una fuente de renta que, además, valoriza sus tradiciones. Aunque es una tarea tradicionalmente reservada a las mujeres, hoy en día hay cada vez más tejedores, y algunas personas se han agrupado en asociaciones para mostrar sus creaciones a los turistas. No obstante, para algunas mujeres tejedoras quechua, el hecho de conseguir una independencia económica les ha supuesto también un empoderamiento en defensa de la igualdad de género en el seno de sus familias, así como una mayor participación en la toma de decisiones de sus aldeas.

Cirila Singona, de 56 años, una de las mujeres quechua de Chinchero, un pueblo en los Andes. Foto: Luna Gámez.

Tejer según la tradición andina para empoderarse económica y socialmente.

A la entrada de Chinchero, un pequeño pueblecito de los Andes peruanos, brillan los colores de los tejidos que ondean al viento y engalanan las llamas que vigilan la puerta de entrada del taller de la asociación de tejedoras Kantu. Un hombre y cuatro mujeres indígenas de las comunidades quechuas circundantes exponen sus trabajos a los turistas que paran en este punto de la carretera. Chinchero es la puerta del Valle Sagrado, donde los Incas construyeron diversos monumentos para la agricultura ya que lo consideraban un lugar espléndido por sus condiciones climáticas y su ubicación geográfica. Situado a 50 minutos de automóvil de la ciudad del Cusco, el Valle alberga diversas comunidades indígenas que habitan en la región, así como atractivos restos arqueológicos y ruinas del Imperio Inca, entre las que destacan el Templo del Sol de la antigua fortaleza de Ollantaytambo.

Chinchero, en los Andes peruanos, donde comunidades quechua venden sus tejidos. Foto: Luna Gámez.

Sentada en un banquito de madera, Segundina Tojta, miembro de la comunidad quechua de Umasbamba, agarra con fuerza los hilos amarrados a la tejedora. Tiene 68 años y teje desde los 8. "Me enseñó a tejer mi mamá, lo primero que hice fue una faja que en nuestra cultura nos protege la barriga", explica Segundina sin levantar la vista de su tarea. En diversas culturas, existe la tradición de protegerse el vientre de la entrada de malas energías y, además, se constituye como una parte esencial de la vestimenta tanto de hombres y de mujeres de muchos pueblos ancestrales. "Los dibujos de los tejidos, la forma de teñir y preparar nuestros hilos siguen exactamente igual que cuando yo era niña, son conocimientos que provienen de nuestras tatara-tatara-tatarabuelas", explica esta mujer que lleva dos años en el local donde se reúnen los asociados. "Antes nos conocíamos solo de vista, pero ahora ya somos como una familia", añade.

Segundina relata que se siente feliz cuando teje y que, gracias a la llegada del turismo a la región, sus tradiciones han sido valorizadas y esto les ha permitido mejorar sus ingresos. "Antiguamente las mujeres no podían trabajar así, no podían ganar dinero, solo el hombre podía. Nosotras tejíamos para vestirnos, trabajábamos en el campo y en la casa, en cambio ahora tanto las mujeres como los varones podemos producir económicamente", cuenta con una gran satisfacción esta tejedora. Cuando cuestionada sobre los principales cambios en su comunidad en las últimas décadas, ella responde que "lo principal es que las mujeres nos sentimos más independientes de nuestros maridos", sus compañeras alrededor sonríen. "Es cierto, –continúa Segundina– porque antiguamente solo los hombres ganaban dinero y se sentían superiores a nosotras, nos humillaban, pero ahora nosotras podemos ganar igual que los hombres o a veces más".

Segundina Tojta, de 68 años, miembro de la comunidad quechua de Umasbamba. Foto: Luna Gámez.

Sus compañeras la apoyan y detallan que hace unos 15 años que la situación comenzó a cambiar. Según explican, anteriormente solo los hombres podían participar en las asambleas y tomar las decisiones para toda la comunidad. "Gracias a nuestra independencia hemos conquistado el derecho a opinar también, ahora podemos participar y hablar en las asambleas de nuestros pueblos, ya tenemos presidentas y líderes que son mujeres", añade Segundina.

Aunque ninguna de ellas ha ocupado hasta el momento un cargo de poder en sus aldeas, Cirila Singona, de 56 años, afirma que le encantaría llegar a ser presidenta de su comunidad un día. "Cuando una mujer llega a ser lideresa se pueden cambiar más cosas, nosotras podemos evitar que haya mujeres humilladas y violentadas porque entendemos lo que ellas pasan. En las generaciones precedentes el maltrato estaba muy presente. Yo siempre le he enseñado a mi hija que ella debe ser independiente, hoy con 27 años ella es una mujer fuerte y dura", cuenta Cirila.

Productos naturales utilizados en los tejidos. Foto Luna Gámez.

Esta tejedora explica también que hoy en día sus voces son oídas en discusiones políticas como las de la supuesta construcción de un aeropuerto en Chinchero. Si bien esta obra atraería un flujo de turistas, ella preferiría que no fuese realizado, ya que prioriza la tranquilidad, el respeto a sus aldeas y a sus tierras de cultivo tan necesarias para producir los alimentos esenciales para su dieta, como la papa o el maíz. "No podemos quedarnos sin cultivos para ir a trabajar a un aeropuerto. Si yo fuese presidenta intentaría buscar nuevas fuentes de renta que nos permitan continuar viviendo en nuestras aldeas, si nos organizamos bien podemos, por ejemplo, vender los preparados de nuestros tintes naturales", añade Cirila.

Tejidos tintados con plantas e insectos destinados al turismo.

Flor de María Quispettito tiene 19 años, también teje desde la edad de los 13, pero su preferencia es el trato con los visitantes, por eso está estudiando para obtener la acreditación de guía turística. Además del quechua, habla español y un poco de inglés. "Yo quiero ser guía turística para mostrar todas nuestras riquezas, yacimientos arqueológicos, historias mitológicas, nuestros tejidos y nuestras comidas. Me siento muy orgullosa cada vez que llega alguien que se interesa y respeta nuestras costumbres", explica Flor.

Taller de las mujeres quechua para la fabricación de tejidos. Foto: Luna Gámez.

Ella muestra con ilusión los detalles del trabajo de las tejedoras y tejedores de las comunidades indígenas del Distrito de Chinchero. Explica que si bien esta era una labor otorgada antiguamente a las mujeres, hoy en día también hay muchos varones que tejen. Flor hila fino en todas sus palabras. "Si observan bien, acá en nuestra región hay pocas personas calvas o con canas, eso es porque se lavan el cabello con nuestro champú tradicional", explica mientras muestra la raíz de saqta, que tiene una apariencia muy similar a la yuca, y que sirve para preparar un jabón natural con el que lavan la lana las llamas o alpacas. Clasifican la calidad de la lana extraída en tres categorías: la baby baby alpaca, es la que se obtiene al esquilar por primera vez el animal, es la más fina y la más suave. Una vez que le vuelve a crecer el pelo al animal ya nunca sale igual de suave como la primera. Hasta el cuarto corte de lana del animal se considera alpaca media y la que se obtiene posteriormente, que es considerablemente más recia, es la alpaca adulta.

La lana bruta se lava entre dos y tres veces. Una vez seca, se lleva a la pushka, nombre en quechua para la rueca con forma de peonza donde las tejedoras van dando forma a los hilos. "El grosor lo calculamos con la yema de los dedos, dependiendo de si va a ser para un poncho, una manta u otra prenda", explica Flor, que muestra su habilidad con el hilador mientras cuenta que las mujeres suelen tener tanta práctica que consiguen hilar mientras bailan, cuidan de sus bebés o caminan.

Flor de María Quispettito, de 19 años, mostrando los colores.

Todos los colores de las madejas que se obtendrán posteriormente provienen de tintes naturales. "En el teñido nosotras utilizamos diferentes hojas, flores, musgos o insectos. Es necesario hacer una infusión para poder sacarle el tinte a las plantas", detalla Flor, y continúa: "Por ejemplo esto es flor de jara para colores amarillos, si queremos un amarillo más oscuro lo dejamos más tiempo hirviendo". Para el color verde se utilizan hojas de chilca,una planta muy parecida a la coca; para los tonos violetas, el maíz morado; los grises provienen de las hojas del eucalipto; los naranjas se sacan de un musco que crece en forma de barbas en las rocas de las ruinas Incas de Ollantaytambo, los tonos azules –que son los más difíciles de obtener, según explica Flor– provienen de la hoja de una planta denominada carqueja fermentada con orina de niño varón porque contiene más urea que la femenina, según sus conocimientos.

"El elemento más importante de todos es la cochinilla, son unos bichitos que cuando los sacrificarlos desprenden un tinte natural rojo intenso proveniente de su sangre. De la cochinilla obtenemos más de 25 tonos diferentes de rojos mezclando su sangre con diversos minerales o extractos de frutas o plantas", explica esta joven tejedora. La cochinilla también puede utilizarse seca y triturada, y su tinte también se emplea como pintalabios natural.

Las y productos utilizados para la confección de los tejidos. Foto: Luna Gámez.

Una vez tintadas las lanas, se fijan los colores utilizando jugo de limón, piedra alumbre, sal de maras, arena y piedra volcánica. De esta forma, sus creadoras aseguran que los colores aguantan intactos por lo menos cuatro años. Flor explica que la elección de los colores está muy relacionada con el estado de ánimo de la creadora, siendo los tonos claros más frecuentes en momentos de alegría.

Telas que cuentan historias y representan elementos de la mitología quechua.

"Los tejidos son un medio de comunicación en nuestra cultura", explica con voz bajita Edzon Quispe Pumayalli, el único hombre del grupo. Él fue el precursor de la asociación. Se aproxima lentamente cuando percibe que el asunto trata sobre la simbología de los tejidos y admite que él es un tejedor con mucho orgullo. "Cada diseño que plasmamos en el tejido tiene un significado. Por ejemplo, este zigzag representa las montañas que rodean nuestras aldeas y en estas formas vemos las dos lagunas que hay en Chinchero", afirma. Edzontambién muestra la representación del calendario Inca en sus telares, otros diseños plasman elementos sagrados como son los ojos del puma, el pico del cóndor o las flores de la papa, entre otros. Según lo que quieran contar, los dibujos y los colores se combinan de una forma específica. En la representación de la Pachamama pueden encontrarse sucedidas las siguientes figuras: las montañas, los ríos, las garras del cóndor y la 'chaska', que son las estrellas.

Edzon Quispe Pumayalli, el único hombre en este grupo de tejedoras. Foto: Luna Gámez.

Otras telas cuentan historias pasadas o creencias más específicas. "Acá tenemos el dibujo de la dualidad andina, Waipo que representa a todos los varones, Piura que representa a todas las mujeres. A los costados siempre ponemos algún elemento protector, en este caso son las garras del puma", relata. Este tejedor insiste en que los tejidos son una parte esencial de la diversidad cultural de muchas comunidades quechua. Él muestra varias telas con las historias del Cusco, entre ellas la de Túpac Amaru, líder de la principal sublevación contra los colonizadores. "Los españoles intentaron asesinarlo tirando de sus extremidades con cuatro caballos en la Plaza de Armas del Cusco, pero como no conseguían matarlo, acabaron decapitándolo y descuartizándolo. Mandaron sus pedazos a varias ciudades del Perú para dar muestra de su fuerza", explica Edzon. "Contando su historia, nosotros nos revelamos contra esta humillación y seguimos honrando y representando al espíritu de Túpac Amaru en nuestros tejidos", concluye.

Cuestionados sobre la transmisión de estos conocimientos, Cirila Singona interviene y explica que este conocimiento se pasa de una generación a otra de forma visual. "Nosotras guardamos todos los dibujos en nuestras cabezas, usamos más de 30 diseños ancestrales diferentes", afirma. Además, explica: "Los memorizamos, sabemos cuáles son las formas sagradas y nunca hemos necesitado copiarlas en un papel". Singona añade que un tejido solo está acabado cuando se le hace el borde, que es específico de cada tradición. En su cultura, el borde simula una cenefa con unos pequeños círculos que ellos denominan "ojos de princesa" y, generalmente, este lo realiza una persona diferente a la responsable por el tejido principal.

Se sirven del hueso de la tibia de la alpaca o de la llama para hacer el tejido resistente al viento y el agua. Foto: Luna Gámez.

Singona explica que tejer es una actividad que requiere mucha paciencia. Se ayudan de elementos como el hueso de la tibia de la alpaca o de la llama, que sirve para dejar el tejido lo más tupido posible y que, de esta forma, pueda ser resistente al viento y a la lluvia. Ella muestra que cada una de las mantas donde transportan a los bebés posee más de 1.500 hilos diferentes y conlleva varios meses de trabajo, considerando que tejen entre cinco y seis horas diarias porque se les cansa la vista y la espalda. (NN)"Tejer nos da alegría, pero tenemos que estar muy concentradas porque sabemos que en cada tejido estamos contando nuestra historia"(FN), declara ella.

Video Referencial:

Fuente:
Publicación en: https://actualidad.rt.com/actualidad/334173-tejidos-naturales-valle-sagrado-peru-mujeres
Fuente del video: Proceso de elaboración de tejidos por artesanas Minka - Chinchero, Perú. Eduardo Mejia.

lunes, 14 de octubre de 2019

Congreso internacional de Áreas Protegidas

El Presidente del Perú, Martín Vizcarra inaugurará Congreso internacional de Áreas Protegidas.

Medio Ambiente: Ciencia y Pueblos Indígenas en el Congreso de Áreas Protegidas que se realizará en Lima del 14 al 17 de octubre. Una oportunidad para reconocer los mecanismos de conservación indígenas.

El III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe (CAPLAC) será inaugurado por el presidente de la República, Martín Vizcarra, el lunes 14 de octubre a las 4:45 p. m. en el Centro de Convenciones de Lima, situado en la calle de la Arqueología 260, San Borja.

El CAPLAC III se realizará del 14 al 17 de octubre y reunirá a más de 2,500 expertos en temas de conservación de 37 países. El presidente de la República acudirá acompañado de la ministra del Ambiente, Fabiola Muñoz.

Imagen oficial del evento.

El evento es organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), su Comisión Mundial de Áreas Protegidas, RedParques, FAO, el Ministerio del Ambiente y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp).

El evento brindará un espacio para el intercambio de experiencias, académico y de debate sobre políticas públicas con el fin de promover soluciones basadas en la naturaleza ante los retos de la sociedad.

Después de 12 años, el Perú será sede de la tercera versión de este Congreso que culminará con la firma de la Declaración de Lima, documento que resaltará la importancia de las áreas protegidas y conservadas para proteger los recursos naturales e impulsar el desarrollo sostenible para el bienestar de las poblaciones.

Además, la Declaración permitirá enriquecer las discusiones de la COP25 de Cambio Climático (Chile, diciembre 2019), de la COP15 del Convenio de Diversidad Biológica (Beijing 2020), del Congreso Mundial de la Naturaleza (Marsella 2020), y del VII Congreso Mundial de Parques (2024).

El documento final del CAPLAC III también será un insumo importante para la construcción del Marco Global de Biodiversidad Post-2020.



Programa:
En el primer día del evento, ministros del Ambiente de Latinoamérica y el Caribe compartirán con los asistentes sobre cómo los países deciden ser líderes en la conservación y qué proponen para los compromisos de las Metas de Aichi en 2020.

En total, serán 890 eventos entre charlas, ponencias y conversatorios. Además, se contará con espacios de exhibición y presentación de pabellones informativos.

También se hará entrega de reconocimientos: Premio Internacional Guardaparque, Premios UICN, Premio Iniciativas Comunales, Premios Fred Packard y Kenton Miller y Premio Carlos Ponce.

Acceda a la información sobre agenda del evento en el siguiente enlace:

Participación indígena:
Durante el CAPLAC III las organizaciones indígenas contarán con un espacio propio denominado la Maloca Indígena, donde expondrán sus experiencias y propuestas para la gestión y conservación de sus territorios.

Ello con el fin de propiciar un diálogo entre los pueblos indígenas, el Estado y organismos internacionales, a partir del reconocimiento de la contribución indígena a la conservación de la biodiversidad.

Asimismo, abrir un espacio de discusión respecto a las Áreas Protegidas y territorios indígenas con el fin de promover modelos de conservación centrados en los derechos de los pueblos así como sus prácticas y conocimientos ancestrales.

Entre las organizaciones presentes estarán la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), el ECA Amarakaeri, el Consorcio TICCA, entre otros.

El III Congreso de Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe (CPLAC) y qué debemos hacer para ayudar:

Foto, Créditos: PNUD/ Grazia Borrini-Feyerabend

La tarea para octubre será discutir sobre todos los obstáculos en los que hay que trabajar para realmente apoyar la conservación hecha por pueblos indígenas y comunidades tradicionales en toda la región.

Sus propuestas son variadas y van desde la cogestión, pasando por el REDD Indígena Amazónico, los corredores para Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial e iniciativas binacionales como las Cuencas Sagradas del Napo y el Marañón. Cada una de ellas viene con una serie de desafíos que requieren atención.

Sobre todo, será importante operativizar nuevas maneras de reconocer el aporte que Territorios y áreas conservados por pueblos indígenas y comunidades locales (TICCA), hacen de manera autónoma, una categoría reconocida por la UICN pero que no ha tenido un correlato político-normativo suficiente en cada país de la región. Falta reconocimiento y apoyo.

¿Qué hacer? Lo primero será consultar a los que tienen mejores resultados para mostrar, a los que, ahora sabemos, han conservado más y mejor desde siempre.

¿Qué entienden por reconocimiento a sus propuestas de autonomía? ¿Cómo integramos las propuestas de gestión autónoma del territorio con otras modalidades de cogestión en los paisajes que queremos proteger? ¿Qué tipo de ayuda solicitan?

¿Qué nuevos protocolos se necesitan establecer para lograr relaciones armoniosas entre la academia y las formas de conocimiento tradicionales? ¿Cómo esperan aportar la nueva agenda post 2020 y qué tipo de compensaciones serán las más adecuadas?

Invertir tiempo y voluntad política para responder estas y otras preguntas será fundamental como medida del éxito del CPLAC. Estamos seguros de que así será. La evidencia es abrumadora y el tiempo para evitar la crisis es cada vez más corto.


Fuente:
www.servindi.org
Video Parques nacionalesnc: III Congreso Latinoamericano de Áreas Protegidas - Estamos buscando jóvenes con liderazgo.

martes, 16 de julio de 2019

Udima Refugio de Vida

Udima, el último refugio para el oso de anteojos y otras especies.
El Refugio de Vida Silvestre Bosques Nublados de Udima (RVSBNU), en la región Cajamarca, es un ecosistema ubicado en el lado occidental de la cordillera de los Andes. Es un área natural protegida en el Perú.

"Son bosques con influencia amazónica, de mucha importancia para los servicios ecosistémicos hídricos. Abastecen de agua al pueblo de Udima y a las cuencas de los ríos Chancay y Zaña", explica Aníbal Calderón, jefe del área natural. 

Y es que todavía quedan huellas de lo que alguna vez fueron grandes extensiones de bosques nublados montanos. Hoy, existen pocos fragmentos de estos ecosistemas y el área mejor conservada corresponde al Refugio de Vida Silvestre Bosques Nublados de Udima.

Oso de Anteojos. Foto: Flickr

Una reciente investigación en el área permitió captar la presencia del zorro costeño, yaguarundis, pumas, gatos monteses, osos de anteojos, entre otros animales silvestres.

En cuanto a los osos de anteojos, éstos fueron identificados por las imágenes de las cámaras trampa. Tres de ellos ubicados en sectores fuera del área protegida y uno dentro de la reserva, detalló el director de Ciencia de la Organización para la Conservación del Oso de Anteojos de Perú (SBC por sus siglas en inglés).

De acuerdo con la investigación, el hallazgo del oso de anteojos ha sido muy importante. "Creemos que se trata de los registros del oso andino más al sur del sector oeste de los Andes. Después ya no existen hábitats para esta especie porque es más seco y con presencia de poblados”, dijo una representante de la SBC.

A continuación el artículo:
Perú: osos de anteojos y yaguarundis entre la increíble fauna de los bosques nublados de Udima.
Por Yvette Sierra Praeli*

Mongabay, 16 de julio, 2019.- En el norte de Perú, hacia el lado occidental de la cordillera de los Andes, aún quedan relictos de lo que alguna vez fueron grandes extensiones de bosques nublados montanos. Ahora, solo quedan unos pocos fragmentos de estos ecosistemas y el área mejor conservada corresponde al Refugio de Vida Silvestre Bosques Nublados de Udima (RVSBNU), en la región Cajamarca.

“Son bosques con influencia amazónica, de mucha importancia para los servicios ecosistémicos hídricos. Abastecen de agua al pueblo de Udima y a las cuencas de los ríos Chancay y Zaña”, explica Aníbal Calderón, jefe del área natural protegida.


Se trata de un bosque con flora y fauna de la Amazonía –precisa Calderón– debido a la presencia del abra de Porculla, la zona más baja de la Cordillera de los Andes. Un ecosistema que alberga una gran diversidad biológica de especies endémicas y amenazadas, así como una zona arqueológica.

Una reciente investigación con cámaras trampa ha permitido captar imágenes de la fauna de Udima. El zorro costeño (Lycalopex sechurae) ha sido la especie que aparece con mayor frecuencia, pero en los videos también se ven osos de anteojos (Tremarctos ornatus), yaguarundis (Puma yagouaroundi), pumas (Puma concolor) y gatos monteses (Leopardus colocolo), entre otros animales.


Durante tres meses las cámaras trampa captaron imágenes de la fauna de los bosques nublados de Udima. Foto: SBC Perú.

El último refugio para el oso de anteojos.
Cuatro osos de anteojos fueron identificados por las imágenes de las cámaras trampa. Tres de ellos ubicados en sectores fuera del área protegida y uno dentro de la reserva, detalla Renzo Piana, director de Ciencia de la Organización para la Conservación del Oso de Anteojos de Perú (SBC por sus siglas en inglés).

El Refugio de Vida Silvestre de Udima no es un bosque continuo, está dividido en tres sectores con espacios libres entre ellos de por lo menos 10 kilómetros. Cuando se decidió su categorización, estas zonas ya estaban impactadas por la deforestación y algunos sectores habían sido ocupados por ganaderos.




“Fue una sorpresa identificar a los osos. Creemos que se trata de los registros del oso andino más al sur del sector oeste de los Andes. Después ya no existen hábitats para esta especie porque es más seco y con presencia de poblados”, comenta Piana sobre los hallazgos de SBC, institución que en coordinación con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) realizó este primer monitoreo de vida silvestre en Udima.


Caída de agua en los bosques nublados de Udima. Foto: Aníbal Calderón.

Entre los animales que registraron las cámaras trampa figuran cuatro especies de felinos: el puma, el tigrillo, el gato montés y el yaguarundi.

“Nuevamente encontramos al yaguarundi al oeste de los Andes. Y al parecer es más común de lo que pensábamos”, agrega Piana sobre esta especie que en Perú es considerada sobre todo Amazónica, pero que también habita cerca de la costa peruana, como lo demostró un monitoreo anterior hecho en Laquipampa.


Se registraron 21 mamíferos en total. Entre ellos figuran especies silvestres como el venado de cola blanca (Odocoileus virginianus); la zarigüeya (Didelphis marsupialis); el zorro costeño (Lycalopex sechurae); el majaz (Cuniculus sp.) y el manco o taira (Eira barbara), entre otras.

En cuanto a las aves, se captaron a 15, algunas de ellas fueron la pava parda (Penelope barbata), el aguilón (Geranoetus melanoleucus), el gavilán caminero (Rupornis magnirostris), el águila solitaria (Buteogallus solitarius), la lechuza del Pacífico (Otus roboratus) y el cuculí (Zenaida meloda).


Para captar esta gran riqueza animal se colocaron 104 cámaras trampa en 53 estaciones y 51 de ellas tuvieron dos aparatos, explica José Vallejos, investigador biológico y de relaciones comunitarias de SBC Perú, quien lidera el equipo del monitoreo en campo. Vallejos cuenta que en esta ocasión fueron dos equipos, integrados por dos personas cada uno —un representante de SBC Perú y un guardaparque de Udima—, quienes se encargaron de instalar todas las cámaras trampa.

“Se instalan cada kilómetro y medio. En cada lugar colocamos dos cámaras, una frente a la otra. Las programamos para obtener videos de 30 segundos y 3 fotos cada vez que se activa. Esto sucede cuando los sensores detectan movimiento”, explica Vallejos.

Amenazas para Udima.
“Especies como el yaguarundi, el majaz y la pava negra, que creíamos solo se veían en la Amazonía, se han encontrado en Udima. Y también sucede con la flora, con especies como los podocarpus, los helechos arbóreos y las palmeras”, comenta Calderón, jefe del área protegida.



Calderón explica que la presencia de estos animales permite plantear un nuevo monitoreo para la fauna, pues es posible encontrar especies desconocidas para estos bosques. “Ahora tenemos una línea base de fauna para actualizar el Plan Maestro de Udima”.

La presencia del oso de anteojos ha sido un hallazgo importante —dice— porque ha permitido conocer que esta especie no solo está dentro del área protegida, sino también en los espacios libres entre los tres sectores que forman el refugio de Udima. Esta información ha sido un aporte para que se proponga que esos sectores libres formen parte del área de amortiguamiento y Udima sea un espacio continuo protegido. “Este es un enfoque de integración”, dice Calderón y menciona que el área protegida aún está expuesta a amenazas.


Se colocaron 104 cámaras trampa para el monitoreo de la fauna en los bosques de Udima. Foto: SBC Perú.

Antes de su categorización como área protegida en febrero de 2010, los bosques de Udima perdían unas 200 hectáreas al año. “Cuando se crea este espacio de conservación ya había 800 hectáreas impactadas”, precisa Calderón.

En julio de 2011, el Ministerio del Ambiente decidió su categorización final y se convirtió en el Refugio de Vida Silvestre Bosques Nublados de Udima, con una extensión de 12 183 hectáreas en sus tres sectores.


Renzo Piana, de SBC, agrega que la agricultura y sobre todo la ganadería son las dos actividades que ejercen una fuerte presión sobre este ecosistema. “La ganadería está presente en casi todas las áreas protegidas al oeste de los Andes”.

Poro Poro y el culto al agua.
Lorena Huamán, lideresa comunal de Udima, hoy presidenta del Comité de Gestión del Área Natural Protegida, fue quien impulsó su creación y cuenta cómo fue ese proceso de varios años, durante los cuales tuvieron que luchar contra la tala de los bosques.


Los bosques de Udima son una fuente de agua importante para los pueblos costeños. Foto: Aníbal Calderón.

“Fue muy intenso, una lucha frontal con gente al margen de la ley sacando nuestra madera del bosque que genera agua. Cada día salían dos a tres camiones. El cedro fue depredado y ahora tenemos pocas plantas de esta especie. También está el árbol de la quina en peligro de extinción”, recuerda Huamán.

La lideresa comunal también manifiesta que tuvieron que enfrentar amenazas de los ilegales. “Entrábamos al bosque y sacábamos a los taladores. Les quitábamos la madera”, recuerda. También padecieron el desconocimiento de las autoridades de la región que entregaban los bosques en concesión para la extracción de madera. “Estamos en el extremo de Cajamarca y los funcionarios no llegaban hasta aquí. Nosotros tuvimos que decir que no nos importaba el permiso porque era nuestro bosque. Así invitamos a las autoridades regionales para que conocieran la flora y fauna de Udima”, explica.

Huamán aún se emociona cuando recuerda el día en que los bosques de Udima se convirtieron en un área natural protegida. Se le corta la voz y tiene que tomarse un tiempo para seguir hablando, dada la inmensa alegría que significó para ella que el Ministerio del Ambiente la declarara zona reservada en febrero de 2010. “Fue un regalo para mí”, dice, porque la noticia la recibió el día de su cumpleaños.

Para lograrlo, la lideresa comunal invitó a Antonio Brack —reconocido ecologista, quien fuera el primer Ministro del Ambiente de Perú, fallecido en el 2014— a un recorrido por Udima y fue él quien promovió el inicio de los estudios necesarios para solicitar la categorización del área protegida.


También convocaron al arqueólogo Walter Alva, pues en Udima existen restos arqueológicos que le han dado la categoría de zona reservada natural y cultural. Se trata del sitio arqueológico Poro Poro, un lugar denominado así por la presencia de un fruto que lleva ese nombre.

“En Udima hay restos de arquitectura monumental, contemporánea con Chavín de Huántar. La tenemos fechada en 500 años antes de Cristo. Ahí ubicamos una plaza cuadrangular similar a la que hay en Chavín. Y cerca encontramos altares dedicados al culto al agua”, explica Alva con relación a la importancia del centro arqueológico Poro Poro y toda esta zona que hasta hoy es fuente de agua para los valles costeros.


Las cámaras trampa captaron 15 especies de aves en los bosques de Udima. Foto: SBC Perú.

El arqueólogo considera que se trató de un centro de peregrinación de todo el valle hacia la parte alta, para tener el agua como fuente de vida. “Fue parte de las creencias de las primeras culturas que comenzaron a desarrollar la agricultura en la costa. Veían que el agua viene de las montañas y surgieron estos santuarios. Corresponde prácticamente al momento en que se consolida la civilización”.

Estos bosques fueron explorados en la década de sesenta por Marie y Hans-Wilhelm Koepcke, una pareja de científicos alemanes que vivió en Perú hasta 1971, cuando ella murió en un accidente aéreo donde la única sobreviviente fue su hija Juliane. El esposo las esperaba en Pucallpa donde realizaban sus investigaciones.

Udima es, entonces, un lugar único y de gran influencia para los valles bajos de la costa, debido a la regulación del ciclo hídrico que cumplen los bosques nubosos montanos. Las investigaciones arqueológicas de los restos de aproximadamente 3000 años de antigüedad también han demostrado su riqueza cultural. Las expediciones actuales también están reforzando hoy su importancia como despensa de agua de la árida costa.

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*Yvette Sierra Praeli es periodista de investigación en temas ambientales, científicos y de actualidad. Actualmente reside en Lima y se unió al personal de Mongabay en diciembre de 2017.

Fuente:
Publicado el 8 de julio de 2019 por Mongabay Latam: https://es.mongabay.com/2019/07/peru-fauna-bosques-nublados-udima/?
servindi.org

viernes, 7 de junio de 2019

Día de la Bandera

En el Perú, cada 7 de junio se celebra, el Día de la Bandera, es uno de los símbolos patrios más importantes y apreciados de la nación

La bandera es un símbolo muy importante de la identidad y la unidad de un país. Es un recordatorio constante de los valores y la historia que compartimos como nación. Al valorar y respetar la bandera, estamos demostrando nuestro amor y compromiso con nuestro país, así como también estamos reconociendo y honrando a aquellos que lucharon por nuestra independencia y libertad. Además, al mostrar respeto hacia la bandera, estamos fomentando el respeto hacia otros símbolos patrios y hacia nuestra cultura en general.

¿Sabías que la bandera peruana tiene una serie de simbolismos muy interesantes? Por ejemplo, el rojo representa la sangre de los héroes que lucharon por la independencia del país, el blanco simboliza la paz y la pureza, y el escudo en el centro representa la riqueza natural y cultural del Perú. 


El 7 de junio, se celebra en el Perú, el día de la bandera, recordando la inmolación de un grupo de valientes peruanos en el Morro de Arica, durante la Guerra del Pacífico en el año 1880.

Francisco Bolognesi junto a 15 oficiales -José Joaquín Inclán, Alfonso Ugarte, Juan Moore, Roque Sáenz Peña de nacionalidad argentina, entre otros- al mando de 1600 hombres, representan el orgullo de un país por el que sacrificaron sus vidas y por lo que debemos honrarlos con respeto y gratitud. Es probable que pocos adolescentes sepan que francisco Bolognesi defendió la patria con su vida a los 64 años de edad. Es loable además la actitud que tuvo cuando el Mayor Juan de la Cruz Salvo le pide la rendición por encargo del comando chileno y Bolognesi le responde: “tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”; sin embargo, le advirtió que su respuesta era personal y que debía consultar a sus jóvenes oficiales quienes uno por uno contestaron por orden de graduación. Ni una voz discrepante se alzó. Los oficiales defensores de Arica dijeron: “cuando menos sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón” ¿Qué ejemplo tan noble para todos los peruanos de hoy?

Bandera del Perú. [Imagen]. Recuperado de: es.wikipedia.org

Al recordar este acontecimiento patriótico de hace 131 años, invoco a todos los jóvenes estudiantes peruanos a rendir un sincero homenaje a estos valientes soldados y ciudadanos que ofrendaron su vida en defensa de nuestra soberanía nacional.
Aprendamos de estos hombres para defender y respetar hoy en día nuestra bandera bicolor. No tengamos vergüenza de entonar con entusiasmo nuestro himno nacional, y cantemos con orgullo la marcha de bandera mientras inicia su ascenso glorioso flameando libremente hasta llegar a lo más alto del mástil en su izamiento respectivo.

Este 7 de junio digámosle a Francisco Bolognesi, en silencio y desde muy dentro de nuestro corazón con las palabras de la maestra y poeta Maritza Valle: “Tu valiente sangre derramada ha quedado por la eternidad, en la bandera impregnada y en el alma de la peruanidad”.

Y a nuestra bandera digámosle juntos con las palabras del poeta Heriberto Tejo: ¡Qué bonita es mi bandera, la bandera de mi patria, la bandera del Perú!, ¡Más bonita aún sería, si viviendo como hermanos, en el pecho la lleváramos por el norte y por el sur!


La Bandera del Perú.
Es uno de los símbolos patrios del país que consta de un paño horizontal de tres franjas verticales de igual ancho, siendo las bandas extremas de color rojo y la central de color blanco.
Encontramos cuatro tipos de bandera:
1) Bandera Nacional.
Es de forma rectangular, se compone de tres franjas verticales de igual longitud, con ambos extremos de color rojo y la intermedia blanca. Debe ser izada en viviendas y edificios  a partir del 01 de julio de cada año y será arriada el 31 de julio, permaneciendo izada durante todo ese mes, en que se conmemora un aniversario más de la Independencia de nuestra República.

Colocan bandera del Perú en cumbre de montaña en Pasco a 4,000 metros. [Imagen]. Recuperado de: Agencia Peruana de Noticias Andina, andina.pe
2) Pabellón Nacional.
Es la Bandera Nacional que lleva al medio el Escudo de Armas, que en su lado derecho lleva una rama de palma y al lado izquierdo, una rama de laurel, entrelazada en la parte inferior con una cinta bicolor. Es de izamiento obligatorio todo los días en las dependencias de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y entidades del Estado.

Pabellón Nacional del Perú. [Imagen]. Recuperado de: twitter.com

3) Estandarte.
Es el Pabellón Nacional portado en su asta. Es de uso obligatorio en las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y centros oficiales de enseñanza oficializados.

El Estandarte Nacional es la versión portátil del Pabellón Nacional, para ser usado sin ondear en el interior de edificios. [Imagen]. Recuperado de: banderadelperu-simbolonacional.blogspot.com
4) Bandera de Guerra
Lleva en la franja blanca el Escudo Nacional que lleva a cada lado dos banderas con los colores patrios. En la parte inferior del Escudo Nacional, debe llevar una inscripción que identifique el arma, nombre o número de la Unidad de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional que la porte, siendo de uso exclusivo de estas dependencias.

Bandera de Guerra. [Imagen]. Recuperado de: esferaradio.net

Historia de La Bandera del Perú:
Primera Bandera.
Fue creada por José de San Martín a partir de un sueño y de la visión de las aves de colores rojo y blanco en la bahía de Paracas. Pero una teoría dice que los colores fueron creados a partir del color rojo de la bandera chilena y color blanco de la Argentina. Con esta bandera, San Martín proclamó la Independencia del Perú en 1821. 


Segunda Bandera.
En marzo de 1822, el marqués de Torre Tagle modificó la bandera creando una versión que tenía tres franjas horizontales, una blanca entre dos rojas con un sol sobre la primera. Esta bandera era parecida a la española lo que trajo muchos problemas, y demostraba que muchos peruanos seguían ligados de distintas maneras a España.


Tercera Bandera.
En mayo del mismo año, el mismo Torre Tagle creó una nueva bandera, esta vez por franjas verticales y nuevamente el sol en la zona central, que ya se parecía más a la actual.  


Cuarta Bandera.
La bandera actual fue establecida el 25 de febrero de 1825, según ley promulgada por el Libertador Simón Bolívar. Quedando las tres franjas verticales dos rojos y uno blanco excepto que no llevaba el sol en el medio.





Fuente:
Puente Cultural, “El día de la Bandera del Perú”, puentecultural.org.
DePeru.com | 07 de junio.
esferaradio.net
banderadelperu-simbolonacional.blogspot.com/2014/07/historia-de-la-bandera.html
Video: Informe: la bandera peruana y su historia, radiosantodomingo.
¿Qué significa la Bandera y Escudo de PERU?, Life´s Sunday.

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